Muchas gracias a todos los «Luperos» que siguen renovando su suscripción.
Es reconfortante saber que todo lo hecho no fue en vano y que todo lo que resta por hacer contará con el apoyo de este núcleo duro, al que seguro se sumarán más personas: aquellas que se resistían a creer en mis advertencias sobre los hechos que hoy padecen y que, por señalar «mis formas», desoyeron el mensaje.
Estos tiempos difíciles nos llaman a la unión, entendiendo que no existe un grupo de personas que piensen, sientan y se expresen exactamente igual, salvo los alienados o los sectarios. La unión es por una causa, y unirnos no significa resignar nuestra opinión personal para pertenecer.
Este momento de la historia nos convoca a defender la vida, la libertad, la lógica y el sentido común; más aún cuando esto es visto por los moralistas como un pecado y por la policía del pensamiento como un crimen.
En lo personal, tengo la fortaleza espiritual para hacerles frente a los oscuros: esos globalistas que intentan reducir el universo que habita en un ser humano a un simple número y, si es necesario, reducirlo hasta desaparecerlo.
Esta cruzada no es solo por nosotros mismos; esto también es por las nuevas generaciones, a las cuales les están robando el espíritu.
Nada de esto sería posible sin el respaldo de cada uno de ustedes. Su permanencia no solo financia este espacio independiente, sino que valida que vale la pena dar la batalla cultural, judicial y mediática, aun cuando el viento sopla en contra y el costo personal es alto.
Seguiré firme, tratando de aportar claridad donde intentan imponer confusión y levantando mi voz cuando pretendan silenciarnos.
La resistencia no es una postura pasiva, es la determinación diaria de no ceder un solo milímetro de nuestra verdad.
Gracias por estar, por sostener este proyecto y por impulsar cada uno de mis pasos en esta guerra que estamos librando contra el poder. En esta guerra espiritual y antropológica. En cada una de las batallas en defensa de la naturaleza humana y la libertad.
Esteban Queimada