La última Ley de Presupuesto consumó una estocada silenciosa contra el derecho ancestral a sembrar, guardar e intercambiar semillas. Con la inclusión de las Variedades Esencialmente Derivadas (VED) en sus artículos 256 y 257, Uruguay vulnera el histórico «Uso Propio» de la Ley de Semillas y avanza hacia el modelo restrictivo de UPOV 91. Este giro compromete la soberanía de los productores y la alimentación de toda la sociedad, un atropello posibilitado por la abierta complicidad del sistema político local con el aval de 82 de los 99 diputados.
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