Durante la primera ola de la pandemia, varios gobiernos europeos impusieron medidas severas que transformaron la vida cotidiana de millones de personas. Italia, España, Francia, el Reino Unido e Irlanda decretaron confinamientos obligatorios que sembraron miedo, vaciaron calles, cerraron escuelas y comercios, y detuvieron gran parte de la actividad económica en nombre de la emergencia sanitaria.
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