A fines de marzo de 2026, la escalada bélica en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz dispararon el precio internacional del crudo, empujando al alza los combustibles en todo el mundo. En la región, Uruguay pretende jactarse de su «modesto» aumento del 7% cuando tiene, desde hace años, el combustible más caro de la región.
Incluso si en términos porcentuales otros países ajustaron más, el uruguayo sigue pagando entre un 50% y un 60% más por litro que un consumidor en Perú, Argentina o Brasil. Mejor no poner la lupa en Paraguay, ya que la comparación se vuelve insostenible.
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