¿Por qué la muerte del Ayatolá no cambiará nada?

Dos tesis sobre Irán, por Matías Calero

La muerte de Ali Jamenei, a mano de las fuerzas israelíes y estadounidenses, revivió las esperanzas sobre un posible cambio de régimen en Irán. Particularmente Donald Trump, en un mensaje publicado el sábado en Truth Social afirmó que el cambio político en ese país debe comenzar pronto, suponiendo que, descabezando a la República Islámica, esta no tardaría en implosionar. Se trata de una idea cómoda, pero falsa.

La República Islámica de Irán no es una dictadura personalista donde el poder descansa en un hombre. Es una teocracia constitucional: un sistema donde la teología no decora el poder, sino que es el poder. En ella descansan las instituciones, que han sido diseñadas durante cuatro décadas para sobrevivir a cualquier individuo. Las reglas de la Constitución iraní están escritas de tal forma que cambiarlas equivale a destruir el Estado. Advertir esto es indispensable para entender por qué Irán es tan difícil de neutralizar, y por qué su transformación, si alguna vez ocurre, no se parecerá a lo que Occidente está esperando.

Este artículo sostiene dos tesis sobre ese dilema. La primera:

Contenido disponible solo para miembros.

Este contenido es exclusivo para suscriptores.

Comentarios

Te puede interesar

Me juzgan por difamación e incitación al odio. En la audiencia de control de acusación, la Juez admitió a los testigos de la Fiscalía para que expliquen qué significa ser...

La última Ley de Presupuesto consumó una estocada silenciosa contra el derecho ancestral a sembrar, guardar e intercambiar semillas. Con la inclusión de las Variedades Esencialmente Derivadas (VED) en sus...